Aunque muchos la asocian con una costumbre “importada”, Halloween tiene un origen mucho más antiguo que las películas de Hollywood. Sus raíces se remontan a más de dos mil años atrás, cuando los pueblos celtas celebraban el Samhain, una festividad que marcaba el fin de la cosecha y el inicio del invierno.
Según la creencia, en esa noche los espíritus de los muertos volvían a visitar el mundo de los vivos, por eso las personas encendían hogueras y usaban máscaras para ahuyentarlos. Con el paso del tiempo y la llegada del cristianismo, la celebración se mezcló con el Día de Todos los Santos, dando origen a lo que hoy conocemos como Halloween.
De Irlanda a La Plata
Lo que comenzó como una tradición celta se transformó en una costumbre global. En La Plata, Halloween fue ganando terreno año tras año, especialmente entre los más chicos, que disfrutan disfrazarse y recorrer las calles pidiendo golosinas con el famoso “dulce o truco”.
También los adultos se suman: bares y locales organizan fiestas temáticas, las escuelas preparan actividades especiales y las casas se llenan de telarañas, luces naranjas y calaveras.
Una fecha que llegó para quedarse
El crecimiento de Halloween en la ciudad se explica por varios motivos: la influencia de las redes sociales, las series y películas que lo popularizaron, y las ganas de compartir un momento distinto, divertido y en comunidad.
Lo cierto es que, más allá del disfraz o el maquillaje, Halloween se convirtió en una excusa perfecta para salir, reírse y disfrutar. Y aunque todavía haya quienes prefieren no sumarse, el espíritu festivo del 31 de octubre ya forma parte del calendario platense