La Municipalidad de La Plata puso en marcha una campaña de alcance comunitario destinada a combatir las estafas, tanto en su versión tradicional como en la digital. Como parte de esa iniciativa, se difundió una guía práctica y gratuita, que estará disponible en centros culturales, clubes de barrio y plataformas online para facilitar su descarga o solicitud.
La campaña incluye charlas gratuitas en diferentes espacios barriales de la ciudad, además de espacios de información en redes sociales, con el objetivo de equipar a los vecinos con criterios simples para prevenir engaños y conocer los canales oficiales de denuncia. Desde el municipio destacaron que ningún perfil de víctima está excluido: los fraudes pueden afectar jóvenes, adultos mayores, e incluso pequeñas empresas o negocios locales.
Entre las modalidades más frecuentes de engaño se encuentran la suplantación de identidad, el phishing por correo electrónico o mensajería instantánea, ofertas falsas en plataformas de comercio online, estafas telefónicas que exigen acción inmediata, y perfiles falsos que apelan a la confianza.
Algunas recomendaciones clave:
No brindar claves bancarias, código de seguridad de tarjetas, fotos de DNI o datos personales a desconocidos.
Confirmar la veracidad de remitentes de mensajes o correos sospechosos antes de cualquier acción.
Realizar compras online únicamente en sitios seguros (dirección que comience con “https://”) y preferir pagos con tarjeta o medios que brinden protección al consumidor.
Activar siempre la verificación en dos pasos para cuentas de mensajería o e-mail, y nunca compartir el código que llega por SMS o app.
Frente a una sospecha o consumación de estafa, el municipio recomienda: contactar de inmediato al banco o entidad financiera, acudir a la comisaría local o fiscalía de turno y, si corresponde, acercarse también a la Dirección de Defensa del Consumidor o a la Defensoría del Pueblo para obtener asesoramiento.
La iniciativa busca no solo alertar, sino también generar una red de ciudadanía activa en barrios como Abasto, donde la vecindad puede convertirse en una primera barrera frente a fraudes que, por su alcance digital, pueden pasar inadvertidos.