El mate, esa costumbre que forma parte de la identidad nacional, no deja de reinventarse. En los últimos tiempos, una nueva tendencia comenzó a ganar terreno en Argentina: el uso de yerbas de padrón uruguayo, combinadas con la clásica técnica de la montañita.
¿De qué se trata esta moda? Las yerbas de estilo uruguayo, despaladas y de molienda fina, se caracterizan por no contener palo, lo que les otorga un sabor más intenso y prolongado. Esto evita que la cebada pierda fuerza rápidamente y permite disfrutar del mate por mucho más tiempo.
Al mismo tiempo, la montañita, esa forma de acomodar la yerba en un ángulo dentro del mate, potencia su rendimiento, ya que permite cebar siempre sobre un mismo sector, conservando seco el resto de la yerba y prolongando la experiencia.
El resultado es simple pero poderoso: mates con gusto firme y duradero, sin necesidad de cambiar la yerba a cada rato. Esto no solo mejora la calidad de la ronda, sino que también hace que cada paquete rinda mucho más.
Así, la combinación entre la clasica yerba de padrón uruguayo y la montañita criolla empieza a consolidarse como un nuevo hábito entre materos argentinos. Una fusión que promete quedarse y que redefine la manera de disfrutar la infusión más querida del país.