Dormir mal o descansar pocas horas no solo afecta el ánimo y la concentración, sino que también puede poner en riesgo la vida. La somnolencia al volante se ha convertido en una de las principales causas de accidentes viales en el país.
Los especialistas advierten que manejar con sueño es tan peligroso como hacerlo bajo los efectos del alcohol. La falta de descanso reduce los reflejos, dificulta la atención y provoca “micro sueños”, lapsos de apenas segundos en los que el conductor pierde totalmente la noción de lo que ocurre a su alrededor.
Entre los síntomas más comunes del cansancio al volante se destacan:
- Bostezos frecuentes y dificultad para mantener los ojos abiertos.
- Falta de concentración o memoria.
- Desvíos del carril sin motivo aparente.
- Sensación de pesadez o rigidez en la nuca y los brazos.
Las autoridades recomiendan descansar al menos siete horas antes de un viaje largo, evitar comidas pesadas y detenerse cada dos horas para estirar las piernas y tomar aire. Además, remarcan que viajar de noche aumenta el riesgo de somnolencia y disminuye la visibilidad.
El descanso no es un lujo, es una cuestión de seguridad vial. Dormir bien antes de conducir puede evitar tragedias y salvar vidas, tanto de quien maneja como de quienes lo acompañan o comparten la ruta.