La tradicional quema de muñecos de
Año Nuevo en La Plata quedó envuelta en una fuerte polémica luego de que la
Municipalidad decidiera prohibir su realización en el Casco Urbano y clausurar
uno de los momos, a pocos días de la celebración.
Como ocurre cada año, el jueves 1° de
enero a la madrugada, tras los festejos de Año Nuevo, la ciudad se prepara para
uno de sus eventos más emblemáticos, que suele convocar a miles de vecinos y
turistas. Sin embargo, en esta edición el clima es de tensión.
Desde mediados de diciembre, los
muñequeros expresan su malestar por una serie de medidas municipales que,
aseguran, marcaron un quiebre. Entre ellas, la prohibición de emplazar muñecos
dentro del Casco Urbano y la limitación del número de estructuras autorizadas,
que quedó fijado en 22 momos, todos fuera del centro de la ciudad.
Desde el Municipio explicaron que la
decisión se tomó porque “no están dadas las condiciones para garantizar la
seguridad de los espectáculos en el Casco Urbano”, motivo por el cual solo se
habilitaron zonas específicas alejadas del centro.
Por su parte, artistas y
constructores sostienen que las medidas fueron informadas recién en la última
reunión realizada el 22 de diciembre, y que debieron comunicarse con al menos
dos meses de anticipación, ya que muchos muñecos ya estaban avanzados y requieren
un complejo traslado.
Además, indicaron que se elaboró un
mapa alternativo con al menos 18 muñecos que no figuran en la nómina oficial,
los cuales, según anticiparon, estarían presentes igualmente durante la quema.
El conflicto entre los muñequeros y
la Municipalidad continúa abierto, y no se descarta que haya nuevas
definiciones o modificaciones en las próximas horas, a días de una de las
tradiciones más arraigadas de la ciudad.