Con la llegada de los días cálidos, los vecinos comienzan a preparar sus jardines y quintas para el verano. El césped, protagonista de patios y terrenos, necesita cuidados específicos para mantenerse sano frente a las altas temperaturas, las lluvias intermitentes y el uso más intenso que se da en esta estación.
Los especialistas en jardinería destacan algunos puntos clave:
Riego temprano o al atardecer: como el sol de mediodía pega fuerte, conviene regar a primera hora de la mañana o al caer la tarde. Así, el agua se aprovecha mejor y no se evapora rápidamente.
Cortes frecuentes y no tan bajos: conviene cortar el pasto cada 7 a 10 días, evitando dejarlo demasiado corto. Un césped más alto protege mejor la tierra y mantiene la humedad.
Fertilización equilibrada: en esta época, un abono rico en nitrógeno ayuda al crecimiento parejo y de color intenso. Aplicar con moderación evita que el pasto se queme.
Control de malezas: el calor favorece el crecimiento de yuyos. Arrancarlos de raíz o aplicar herbicidas selectivos evita que compitan con el césped.
Aireado y resiembra: si hay sectores dañados por el uso o la sombra, es recomendable airear la tierra y resembrar para que el verde sea uniforme.
En la zona, donde muchas familias disfrutan de amplios espacios verdes y actividades al aire libre, un césped bien cuidado no solo embellece el lugar, sino que también ayuda a refrescar el ambiente y evitar la formación de barro con las lluvias de verano.
Mantener el pasto saludable en esta época es, en definitiva, una combinación de constancia y prevención. Con pocos cuidados, los jardines estarán listos para recibir el verano con todo su esplendor.